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Arteritis viral equina
Servicios Veterinarios
Diciembre 2002
La arteritis viral equina (EVA, por sus siglas en inglés) es
una enfermedad virótica infecciosa de los caballos, que produce
una variedad de síntomas clínicos, especialmente aborto.
La enfermedad se transmite tanto a través del sistema respiratorio
como reproductor. En muchos casos, la enfermedad es asintomática
o presenta síntomas similares a la gripe durante un breve período
de tiempo. En el caso de yeguas preñadas, el aborto es frecuentemente
el primer (y en ocasiones el único) síntoma de la enfermedad.
Si bien la enfermedad fue confirmada en diferentes razas equinas, el
índice más alto de infección se detectó
en trotones Standardbreds adultos.
Los criadores y dueños de caballos de carrera y de exposición
tienen razones económicas muy justificadas para prevenir y controlar
esta enfermedad. Si bien la misma no es mortal en caballos maduros,
puede eliminar toda una estación de reproducción al causar
el aborto en muchas yeguas. Además, se puede prohibir la entrada
a países extranjeros de caballos estadounidenses con resultado
positivo de análisis de anticuerpos EVA y semen equino infectado
con EVA. A medida que la industria equina se internacionaliza cada vez
más, casi todos los países que tienen crías de
caballos están comenzando a incluir en sus reglamentaciones de
importación medidas tendientes a reducir el riesgo de EVA. El
programa de los Servicios Veterinarios (Veterinary Services, VS) del
Servicio de Inspección y Sanidad Agropecuaria (Animal and Plant
Health Inspection Service, APHIS) del Departamento de Agricultura de
los Estados Unidos. (U.S. Department of Agriculture, USDA) proporciona
apoyo a la industria equina mediante medidas de supervisión y
diagnóstico de EVA.
Antecedentes
Hace más de un siglo, se publicaron informes en literatura europea
de veterinaria sobre una enfermedad cuyas características clínicas
coinciden con lo que actualmente se da en llamar EVA. Sin embargo, el
virus no se aisló en los equinos en este país sino hasta
1953, durante una epidemia de abortos y enfermedades respiratorias.
La epidemia de EVA más reciente ocurrió en 1984, cuando
la enfermedad afectó a 41 granjas de cría de thoroughbreds
en Kentucky. Esta epidemia condujo a dos hallazgos muy importantes en
relación con la EVA: la eficacia de transmisión venérea
del virus de un semental seriamente infectado, y el alto grado de transmisión
como portador que tiene un semental luego de una infección natural
con el virus.
Transmisión
La EVA es, fundamentalmente, una enfermedad respiratoria. Se transmite
mediante la inhalación de partículas provenientes del
exudado nasal de caballos gravemente infectados, lo cual suele suceder
durante el traslado de los animales durante la venta de los mismos,
o en exposiciones o carreras. Los caballos son animales de manada que
tienden a juntarse, y este contacto estrecho facilita la transmisión
del virus.
Sin embargo, a diferencia de otras enfermedades respiratorias, la EVA
también puede transmitirse en forma venérea durante el
apareamiento, ya sea natural o mediante inseminación artificial.
Cuando una yegua, caballo castrado, o potro sexualmente inmaduro contrae
la enfermedad, el animal elimina el virus por vía natural y desarrolla
una fuerte inmunidad a la reinfección. Por el contrario, los
sementales infectados son muy susceptibles de convertirse en portadores
del virus durante un largo tiempo, y en esa condición transmiten
el virus a las yeguas durante el apareamiento.
Si bien la yegua elimina el virus fácilmente, una yegua preñada
infectada con EVA puede transmitir el virus al feto. Según cuán
avanzado esté el embarazo, el feto puede infectarse, morir y
ser abortado. Si el potrillo infectado nace, sólo vivirá
unos pocos días.
Síntomas
Muchos caballos infectados con EVA no presentan síntomas. Cuando
los síntomas se presentan en el estadio agudo de la enfermedad,
pueden manifestarse todos o cualquiera de los siguientes: fiebre, secreción
nasal, pérdida de apetito, dificultad respiratoria, erupción
cutánea, dolor muscular, conjuntivitis y depresión.
Otros síntomas clínicos son: inflamación alrededor
de los ojos y secreción ocular, inflamación de extremidades,
inflamación de genitales en sementales e inflamación de
glándulas mamarias en las yeguas.
Otro síntoma de EVA en las yeguas preñadas es el aborto.
Los índices de aborto en yeguas infectadas pueden ser de sólo
10 por ciento hasta 70 por ciento.
Diagnóstico
En el caso de las yeguas, se debe sospechar la presencia de EVA si
los síntomas respiratorios van acompañados de abortos.
Dado que los síntomas clínicos de la EVA son similares
a los de otras enfermedades respiratorias y no existen lesiones características
en los fetos abortados como consecuencia de la enfermedad, la misma
se puede confirmar únicamente mediante análisis. Se puede
intentar aislar el virus recogiendo muestras de la nariz, garganta u
ojos; semen, placentas o tejido fetal; y mediante muestras de sangre.
Sin embargo, el método más común de diagnóstico
es el análisis de sangre de los anticuerpos neutralizantes del
virus que causa la EVA. Si bien la presencia exclusiva de estos anticuerpos
no indica una infección activa, sí indica que ha habido
exposición a la EVA. Se puede determinar la infección
activa si existen niveles muy altos de anticuerpos en una sola muestra
o una concentración en aumento de anticuerpos de muestras de
sangre pareadas obtenidas con 14 y 28 días de diferencia.
Tratamiento
Si bien no existe un tratamiento específico para la EVA, el
mismo debe incluir reposo y, en ciertos casos, antibióticos,
que pueden reducir el riesgo de una infección bacteriana secundaria.
Los caballos adultos se recuperan completamente de la enfermedad clínica.
Sin embargo, en el caso de los sementales recuperados, el virus generalmente
permanece en las glándulas accesorias, de modo que estos sementales
portadores continúan segregando el virus durante años
y siendo una fuente considerable de infección.
Prevención y control
Afortunadamente existe una forma de prevención y control de
la enfermedad. Actualmente se dispone de una vacuna con virus vivos
avirulentos, la cual es segura, eficaz y económica. La combinación
de esta vacuna con el aislamiento de los animales vacunados para evitar
el contacto con caballos no infectados puede prevenir la transmisión
de la EVA. Dado que los sementales negativos a la EVA y adecuadamente
vacunados no pueden ser portadores, se deben vacunar todos los potros
negativos a la EVA de menos de 270 días de vida. No se ha aprobado
el uso de la vacuna en yeguas preñadas.
Antes de la cría, es necesario hacer pruebas de EVA en sangre
de todos los caballos antes del apareamiento y se debe proceder al aislamiento
del virus en semen importado antes de utilizarlo. Es de vital importancia
mantener la higiene y desinfección estricta de los instrumentos
y equipos, para reducir al mínimo el riesgo de transmisión
del virus. Las yeguas negativas a la EVA deben aparearse solamente con
sementales negativos a la EVA, no portadores.
Si los resultados del análisis de sangre de un semental son
positivos, pero no existe documentación oficial de un estado
negativo a la EVA previo a la vacunación, se deberá analizar
al semental para determinar si hay un estado portador. Se puede intentar
aislar el virus del semen de dos eyaculaciones separadas o apareando
dos yeguas negativas a la EVA con el mismo semental. Veintiocho días
después del apareamiento, se debe analizar la sangre de las yeguas
para determinar si existe desarrollo de los anticuerpos neutralizantes
del virus de EVA.
Los sementales portadores deben aparearse solamente con yeguas positivas
a la EVA o yeguas adecuadamente vacunadas. Cuando se aparea un semental
positivo a la EVA o portador con una yegua negativa a la EVA y vacunada,
se deben aislar ambos caballos durante las 24 horas siguientes al apareamiento
para prevenir la transmisión mecánica de EVA a través
de restos de semen. Si se trata de la primera vez que la yegua ha sido
apareada con un semental portador, se la debe aislar de los demás
caballos durante 21 días debido al peligro potencial de segregación
del virus.
Todos los caballos vacunados deben recibir vacunas auxiliares anuales
para protegerlos contra infección y, en el caso de los sementales,
para prevenir el desarrollo del estado portador. En una o dos generaciones,
estas prácticas podrían eliminar la población de
sementales portadores.
Información adicional
Para obtener más información sobre EVA, comuníquese
con:
USDA, APHIS, Veterinary Services
National Animal Health Programs
4700 River Road, Unit 43
Riverdale, MD 20737
Teléfono (301) 734–6954
Fax (301) 734–7964
Asimismo, encontrará información actualizada sobre enfermedades
animales en el sitio Web www.aphis.usda.gov.
Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. (U.S. Department
of Agriculture, USDA) prohíbe la discriminación en cualquiera
de sus programas y actividades a causa de raza, color, nacionalidad,
sexo, religión, edad, condición de discapacidad, creencias
políticas, orientación sexual o estado civil o familiar.
(No todas las bases de prohibición corresponden a todos los programas.)
Las personas discapacitadas que necesiten otros medios de comunicación
para obtener información sobre el programa (Braille, impresión
en caracteres ampliados, cintas grabadas, etc.) deben comunicarse con
el TARGET Center del USDA al (202) 720-2600 (sistema de voz y TDD).
Para presentar una queja sobre discriminación, diríjase
por escrito a USDA, Director, Office of Civil Rights, Room 326-W, Whitten
Building, 1400 Independence Avenue, SW, Washington, DC 20250-9410, o
llame al (202) 720-5964 (sistema de voz y TDD). El USDA es un proveedor
y empleador que practica la igualdad de oportunidades.
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